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Quiero hablar del estremecimiento inconmensurable, de lo no cuantificable, de lo que sobrepasa y ensimisma. La naïveté se ha convertido en una celebración de la precariedad, lo intuitivo es lo que me permite acceder a un mundo prelingüista que escapa los límites de las palabras. Lo que me mueve, lo que me estremece, lo he encontrado en lo intuitivo, en el cariño y en la inocencia. Lo que nos ata al mundo pero hemos tomado por sentado. Porque lo olvidaremos todo, olvidamos al cuerpo, rechazamos la experiencia del mundo y lo vivimos desde el intelecto. Lo olvidaremos todo antes de poder llorarlo. Morir por lo invisible, eso es la metafísica. (E. Levinas)

Mi práctica y mi trabajo es la única manera en la que puedo entender mi existencia en este mundo. Mi cuerpo enfrenta a la materia y colabora con ella para modificarla, entiende los materiales y los respeta a través de técnicas que cuidan al papel, al hilo y al trazo.

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